Una virgen (1/3)

Antífona de Entrada

Por su total consagración a Dios, santa N. mereció escuchar estas palabras: Ven, esposa de Cristo, y recibe la corona que el Señor te ha preparado para toda la eternidad.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Señor nuestro, tú que te complaces en habitar en quienes te sirven con un corazón puro y sincero, por intercesión de santa N., virgen, ayúdanos a vivir según tu voluntad, para que seamos dignos de que vivas en nosotros.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Yo te desposaré conmigo para siempre

Lectura del libro del profeta Oseas
2, 16. 17. 21-22

Esto dice el Señor:
"Yo conduciré a Israel, mi esposa infiel, al desierto y le hablaré al corazón. Ella me responderá allá, como cuando era joven, como el día en que salió de Egipto.
Israel, yo te desposaré conmigo para siempre. Nos uniremos en la justicia y la rectitud, en el amor constante y la ternura; yo te desposaré en la fidelidad y entonces tú conocerás al Señor". Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 148

Jóvenes y doncellas, alaben al Señor.

Alaben al Señor en las alturas, alábenlo en el cielo; que alaben al Señor todos sus ángeles, celestiales ejércitos.
Jóvenes y doncellas, alaben al Señor.

Reyes y pueblos todos de la tierra, gobernantes y jueces de este mundo; jóvenes y doncellas, niños y ancianos juntos, el nombre del Señor alaben todos.
Jóvenes y doncellas, alaben al Señor.

Su gloria sobrepasa cielo y tierra y ha hecho fuerte a su pueblo. Que lo alaben los fieles de Israel, a quien él eligió como su pueblo.
Jóvenes y doncellas, alaben al Señor.

Segunda Lectura

Los he desposado con un solo marido y los he entregado a Cristo como si ustedes fueran una virgen pura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios
10, 17-18; 11, 1-2

Hermanos: Si alguno quiere enorgullecerse, que se enorgullezca en el Señor, porque el hombre digno de aprobación no es aquel que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien el Señor alaba.
Ojalá soportaran ustedes que les dijera unas cuantas cosas sin sentido. Sopórtenmelas, pues estoy celoso de ustedes con celos de Dios, ya que los he desposado con un solo marido y los he entregado a Cristo como si fueran ustedes una virgen pura.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Esta es la joven virgen previsora, a quien el Señor encontró en vela, y que, al llegar el Señor, entró con él a la boda.
Aleluya.

Evangelio

¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!

Ý Lectura del santo Evangelio según san Mateo
25, 1-13

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
"El Reino de los cielos es semejante a diez jóvenes, que tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco, previsoras. Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.
A medianoche se oyó un grito:
"¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!"
Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras:
"Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando".
Las previsoras les contestaron:
"No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo".
Mientras aquellas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron:
"Señor, señor, ábrenos".
Pero él les respondió:
"Yo les aseguro que no las conozco".
Por eso, estén preparados, porque no saben ni el día ni la hora".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, los dones que te presentamos en la festividad de santa N., virgen, y concédenos que esta Eucaristía haga crecer en nosotros el amor a Cristo y a nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La vida consagrada a Dios es un signo del Reino de los cielos

En verdad es justo y necesario que te alaben, Señor, tus criaturas del cielo y de la tierra.
Porque al celebrar a los santos que por amor al Reino de los cielos se consagraron a Cristo, reconocemos tu Providencia admirable, que no cesa de llamar al hombre a la santidad primera, para hacerlo participar ya desde ahora de la vida que gozará en el cielo, por Cristo, Señor nuestro.
Por eso,
con todos los ángeles y santos, te alabamos proclamando sin cesar:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Santa N., virgen, escogió la mejor parte y no le será quitada.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Por esta Eucaristía, en la que hemos participado en memoria de santa N., virgen, concédenos, Señor, el perdón de nuestros pecados, la salud del cuerpo, tu amor en esta vida y la gloria en el cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

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